La verdadera batalla

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo.

Puedes engañar a algunos todo el tiempo.

Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”

Abraham Lincoln

Estimado mexicano pensante:

Permíteme invitarte a hacer un breve ejercicio de imaginación. Aunque sabemos perfectamente que la palabra hubiera no existe en el terreno de la realidad, en algunas ocasiones resulta muy útil el echar mano de ella, máxime tratándose de situaciones que tienen que ver con el destino de un país.

Imagina pues que en las elecciones federales del 2006 resultó electo por un escasísimo margen Andrés Manuel López Obrador. Con toda la información que posees de él en la actualidad (que seguramente ha de ser mucha), la pregunta obligada sería la siguiente: ¿Tienes una idea de cómo estaría el país si para nuestra desgracia él hubiera sido Presidente?. Y me atrevo a utilizar la palabra desgracia, porque sin temor a equivocarme puedo afirmar que nuestro país se encontraría hoy en día, a 13 años de distancia de ese evento, tremendamente fracturado y en medio de un brutal retroceso, si no es que crisis, por la simple y sencilla razón de que han bastado únicamente 6 meses (o menos) para corroborar con creces aquello que tanto se llegó a decir de él en ese entonces: que era -y que por supuesto sigue siendo- UN PELIGRO PARA MÉXICO.

De ahí que este ejercicio de imaginación nos resulte de enorme utilidad por lo siguiente: 1º, porque ahora podemos estar completamente seguros de hacía dónde se dirigirá inevitablemente nuestro país si permitimos que este gobierno dictatorial, anárquico y nefasto de AMLO siga haciendo de las suyas; 2º, porque dentro de la gravedad de la situación que enfrentamos hoy en día, los ciudadanos que tenemos dos dedos de frente y que amamos verdaderamente a México estamos todavía a tiempo de impedir que nuestro país se convierta dolorosamente en una nueva Venezuela; y 3º, porque dentro de los diferentes contrapesos que resulta imprescindible apoyar y fortalecer para enfrentar a este individuo, se encuentra el poder tener una SOCIEDAD CIVIL ORGANIZADA Y PENSANTE, cada vez más compactada y en continuo crecimiento.

Con este antecedente de por medio, tú mejor que nadie sabes que el momento que está viviendo hoy en día México, es, por decir lo menos, crítico y crucial en la definición de su futuro. Quienes estamos conscientes de lo que está pasando, sin necesidad de que nadie nos lo tenga que decir, sino simplemente porque ejercitamos activa y sistemáticamente nuestra facultad de razonar, sabemos muy bien en manos de quién estamos y el peligro gigantesco que significaría para México el dejar que este presidente (así con minúsculas) continúe viendo a nuestro país como si fuera su juguete.

En tal sentido, la batalla real que tenemos a la vista no es sólo contra este personaje, ni inclusive contra toda la camada de incondicionales que le siguen. No, el desafío que tenemos enfrente va más allá de esto, ya que en última instancia subyacen en el ambiente fuerzas totalmente contrapuestas que trascienden a las personas y que nos lleva a cuestionarnos lo siguiente: ¿Estamos dispuestos a dejarnos avasallar por la ignorancia, la mentira, la estupidez y la perversidad de esa gente, en contraposición a la honestidad, la verdad, la sensatez y la buena fe a que aspiramos la mayoría de los mexicanos, permitiendo con ello que un país de 120 millones de habitantes llegue a sumirse para su desgracia en un nuevo tipo de OSCURANTISMO, en pleno siglo XXI?

La tarea no es sencilla por supuesto, más no es imposible. A diferencia de los venezolanos que se dejaron “cautivar” durante varios años por el dinero fácil que les regalaba Chávez prácticamente a todos ellos, somos cada vez más los que no nos chupamos el dedo, los cuales en poquito tiempo nos hemos podido percatar perfectamente de hacia dónde nos quiere llevar este siniestro y malvado individuo. En virtud de que disponemos de la voluntad, el valor, los medios tecnológicos (las redes en particular) y sobre todo la poderosa arma que nos proporciona la razón, sin duda alguna y de la mano de Dios, habremos finalmente de emerger como triunfadores de esta batalla histórica para México.

“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala

es el silencio de la gente buena”

Mahatma Gandhi

 

Raúl Victoria Iragorri, autor del libro Confieso que es..simple.

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