El uso del tiempo y los recursos para un gobierno efectivo

Ricardo Araujo/Chiapas Digital

Del tiempo y los recursos sabemos que ambos son escasos. Cada minuto inexorablemente cuenta únicamente con 60 segundos; cada hora con 60 minutos; cada día con 24 horas; cada mes con cerca de 28 a 31 días; y cada año con 12 meses.

Respecto a los recursos sabemos que los hay de tipo privado y público, de igual forma podemos subdividirlos en humanos, materiales y financieros. Cuando se trata de recursos privados, podemos hablar de los obtenidos por vía de salario, autoempleo, empresa, o inversiones. A su vez de los ingresos provenientes del estado encontramos las contribuciones, tales como: los Impuestos, Derechos y Contribuciones Especiales o de mejoras, entre otros, que pagan los contribuyentes además de los ingresos financieros (empréstitos, emisión de bonos de deuda pública, nacionalizaciones, decomisos, etc.).

Conforme a la teoría de la pirámide de necesidades de Maslow, los individuos necesitan cubrir 5 necesidades básicas en su vida, comenzando desde las principales ubicadas en la base hasta ascender al vértice. En primer término deben ser satisfechas las básicas para la supervivencia humana, conocidas como: fisiológicas, consistentes en respirar, alimentarse, hidratarse, descansar, tener sexo, vestirse, etc.; posterior a ellas y en un segundo plano, las de seguridad,  mismas que comprenden seguridad física (salud), económica (ingresos), de vivienda, libertad, etc.; asimismo, una vez satisfechas estas, podemos ascender a un tercer nivel, para cubrir necesidades sociales, que implican el sentimiento de pertenencia a un grupo social, a la familia, amigos, pareja, compañeros de trabajo, etc.; hecho esto, podemos pasar a la etapa de estima o reconocimiento, que comprenden  la confianza, la independencia personal, la reputación o las metas financieras, para llegar al vértice de la pirámide consistente en la autorrealización, y cuyo nivel únicamente puede verse satisfecho cuando todas las demás necesidades han sido suficientemente alcanzadas. Es la sensación de haber llegado al éxito personal.

Si tomamos como premisas lo dicho en párrafos precedentes, podemos afirmar que: 1.- Un individuo tienen un tiempo límite máximo de vida, mas no uno mínimo. 2.- Tiene en conjunto un total de 5 necesidades a satisfacer en ese límite máximo de vida 3.- Estas pueden ser satisfechas con recursos privados o públicos, es decir ser procuradas y/o proporcionadas por el estado o por los propios particulares, para sí o para otros. 4.- Es deber del estado asegurar las condiciones para que los individuos tengan cubiertas como mínimo las necesidades fisiológicas y de seguridad, únicas que comprenden o deben comprender una actividad propia del estado (lo cual no se considera así en estados intervencionistas o totalitarios en los que todas las necesidades son reguladas e intentadas cubrir por el mismo, limitando en extremo o en absoluto la libertad humana). 5.- Cubiertas estas necesidades es deber de los propios individuos y potestad en libre albedrío (en un estado liberal), ascender en la escala de la pirámide a lograr las sociales, de estima o reconocimiento hasta alcanzar su autorrealización.

Dicho esto, podemos entonces hablar del tiempo y los recursos con que cuenta un estado para asegurar la satisfacción de las necesidades principales de los individuos: fisiológicas y de seguridad.

Como bien dijimos tenemos minutos, horas, días, meses y años; y para el caso del estado mexicano, conforme a lo establecido en su Constitución tenemos un total de 6 años de Gobierno del Poder Ejecutivo, 3 del Congreso para el caso de Diputados y 6 para el de Senadores, es decir un tiempo límite. Fuera de este tiempo toda buena intención quedaría solo en eso, ante la imposibilidad de materializarse. Los casos de posibilidad de reelección para el legislativo y presidencias municipales, habrán también de tomarse en consideración, en cuanto a que dan la posibilidad de ampliar por cierto número de años el tiempo de gestión, no así para el de Presidente de la República, por razones históricas, hasta este momento, sin embargo ello no es inamovible, pues está siempre latente la posibilidad y tentación de reformar a la Constitución.

 

En tal virtud, habrá de observarse la decisión política de si se respetará el tiempo de gobierno establecido para el Ejecutivo Federal en la Constitución o no. En voz del Presidente de la República, se ha dicho que no habrá reelección a su mandato. Por ende, si sus declaraciones son ciertas, estaremos hablando de un respeto a la ley positiva vigente y de un tiempo límite de gestión al que obligatoriamente habrá de ceñirse.

En consecuencia, resulta necesario aprovechar el tiempo que se disponga, de la manera más eficiente posible, para que los programas trazados y propuestas puedan conseguirse en el término regular de gestión establecido.

Por otra parte, es necesario tener claridad de los recursos con los que se cuentan por parte del propio estado, de sus aliados estratégicos y de los gobernados, que se encuentren en una posición estable dentro de las dos principales capas de la pirámide o en fases posteriores; ya que serán exclusivamente estos los que se podrán direccionar directa o indirectamente para satisfacer las necesidades del colectivo social a través de políticas públicas.

Para dicha satisfacción, podemos tener un enfoque sólo en la distribución de los recursos, en la generación de estos o en ambos. Si nos enfocamos solo en distribuir dejamos de generar riqueza, indispensable para el crecimiento y desarrollo económico del país, si nos enfocamos solo en generar, creamos condiciones de inequidad. Por ello se sugieren ambos.

Una vez que tenemos en cuenta el tiempo y los recursos disponibles, debemos generar un diagnóstico y a partir de él dimensionar el enfoque con un plan estratégico que asegure un mínimo de bienestar general de los gobernados y brinde las condiciones para que la gran mayoría de estos pueda cubrir sus necesidades fisiológicas y de seguridad, así como para que los individuos que lo deseen y tengan el empuje necesario para hacerlo, puedan acceder hasta su etapa de autorrealización.

Al día de hoy, llevamos sesenta y ocho días desde que el Presidente de la República asumió el cargo, 68 largos días, con sus 1632 horas y 97,920 minutos de gobierno. Durante ese lapso de tiempo aun no se logra realizar un balance positivo técnicamente confiable, de los ahorros generados, de la posibilidad de cumplimiento de las principales promesas de campaña, y de si estas serán efectivas para la satisfacción de las necesidades básicas de los mexicanos. El tiempo mientras tanto sigue su curso, y los recursos tal como es su naturaleza, siguen siendo escasos.

 

Ricardo Araujo Salazar.

Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Chiapas; Maestro en Ciencias Políticas y Gestión Pública por la Escuela Libre de Derecho de Puebla A.C.; Presidente de Compromiso Ciudadano por Chiapas A.C.; Director de MAG Consultoría Política S.A. de C.V.; Académico de la Facultad Libre de Derecho de Chiapas, A.C.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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