Chiapas sin arquitectos

 Gustavo Trujillo/Chiapas Digital

El Premio Pritzker de arquitectura es el galardón más importante con los que cuenta el oficio, el ganador de este año ha sido el japonés Arata Isozaki, quien nació en Japón hace 87 años y la frase que lo define es:

 La arquitectura es una cuestión de equilibrios entre condicionantes.

En todas las grandes ciudades del mundo ha existido un orden en su crecimiento, la arquitectura se va tejiendo por etapas y con personajes, registra épocas, vanguardias, diferentes movimientos y estilos en pugna, todos ellos van dibujando un paisaje coral, y en ese marco se insertan arquitectos de distintas estaturas, en algunas ciudades aparece un Frank Lloyd Writh, en otra, Mies Van Der Roche, más allá Le Corbusier o Alvar Aalto.

Hoy en el escenario fragmentado de la arquitectura contemporánea compiten un sin fin de lenguajes y tendencias, pero por encima de esa vigorosa confusión sobresalen algunos perfiles que sirven de punto articulador para cartografiar el territorio de la actualidad arquitectónica.

La arquitectura es la señal de identidad de la gente que vive en una ciudad y el Colegio de Arquitectos debe ser la institución que marque pautas para el crecimiento habitacional, trace vialidades, espacios públicos, parques y jardines, zonas comerciales e industriales, supervise la eficiencia y funcionalidad de los servicios públicos, al final de cuentas la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez es la casa de todos, es el edificio donde vivimos, el Colegio debe hacer valer su voz dentro de los municipios y gobierno del estado no para tomarse la foto con el funcionario o para que le otorguen una o varias obras, si no para que la ciudad sea el testimonio de que aquí vivimos en esta época gente responsable con el medio ambiente, preocupada por las futuras generaciones y dejar la impronta de nuestro concepto estético.

Tuxtla es una ciudad caótica, ha crecido en forma desordenada, hay escuelas que egresan a cientos de arquitectos anualmente, pero hay poca evidencia de su trabajo en la ciudad, no queremos que domine el espacio Tuxtleco un mundo purista, pero si exento de banalidades, la arquitectura moderna combina las líneas rectas con las curvas y con la luz que ilumina sus edificios, sus obras se conciben como un todo en el que no falta detalle, desde el mobiliario hasta las formas de las puertas o los interruptores de luz tienen su sello personal. Destacan en el mundo contemporáneo los españoles Santiago Calatrava y Rafael Moneo, el portugués Alvaro Siza, el francés Jean Nouvel, el británico Norman Foster, el holandés Rem Koolhass, el italiano Renzo Piano, el neoyorquino Peter Eisenman, el californiano Frank Gehry y los mexicanos Luis Barragan, Juan O’Gorman, Ricardo Legorreta entre otros, a ellos se les denomina maestros porque como tales actúan en su exploración intelectual, técnica, artística y de compromiso social, porque solo desde su magisterio e influencia puede interpretarse el panorama arquitectónico de las ciudades funcionales.

Espero que pronto podamos hablar de algún arquitecto Chiapaneco que tenga la altura de los antes señalados.

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